viernes, 15 de abril de 2011

JUAP : Ángel o demonio?

Odio los "días de" incluso si están dedicados a la Atención Primaria. Aún con todo he leido con atención lo que se ha publicado. Se han generado documentos interesantes e incluso se ha respirado un denominador común en el enfoque y las reivindaciones. Pero curiosamente en ninguno de ellos se habla o se reflexiona sobre el papel de los líderes de cada Centro de Salud se llamen como se llamen en cada sitio.

La dimisión de Salvador Casado, como director de su Centro de Salud, ha tenido una repercusión de gran envergadura en todos los foros donde uno quiera mirar. En MEDFAM, en twitter, en facebook,  blogs, en prensa...La adhesiones y apoyos no se han escatimado. Vaya por delante que lo que viene a continuación no es una reflexión sobre la dimisión de Salvador, al que ya he manifestado mi respeto a su decisión y mi apoyo explícito, sino a raíz de su dimisión y sobre todo cuando he leído una respuesta de uno de los otros muchos Directores de Centros que han optado por mantenerse en el puesto (Fco José Saez Martinez)

Desconociendo como desconozco la realidad de Madrid, en que las cifras que aporta Salvador son de tal envergadura que abogan al desencanto de forma inflexible, y desde mi ya olvidada experiencia por un cargo similar, me permito esta reflexión (que más bien es un acúmulo de preguntas abiertas) sobre el papel de los JUAP, que son los Jefes de Unidad de Atención Primaria de nuestro entorno.
 


Partamos del principio:  

¿Es necesario la existencia de un JUAP en un Centro de Salud o hay formas alternativas de poder organizarse? Lo curioso en la  respuesta es que viene como el  viento de poniente: DEPENDE. La realidad nos ha demostrado que cada colectivo humano que conforma un Equipo de Atención Primaria, es capaz de cubrir el más amplio espectro de la gama de las posibilidades. Desde grupos cohesionados, capaces de autoorganizarse, marcarse objetivos comunes aceptando lo colectivo como propio, capaces de consensuar en las divergencias, capaces de superar los estrictos límites de los roles preasignados ... hasta en el otro extremo, un grupo de caníbales capaces de devorarse los unos a los otros, donde la gente camina con la espalda pegada a la pared porque las puñaladas que vienen de esa dirección son la norma, donde los objetivos individuales son la única existencia y donde el fin social del grupo son unas palabras en algún papel que alguien escribió algún día de resaca. Y por tanto, el “café para todos” en forma de decreto o norma no se ajusta a cada peculiaridad.

Evidentemente el primer grupo será capaz de sobrevivir sin JUAP y el otro fracasará con o sin JUAP. ¿Y los del medio? ¿Y los normales donde la excelencia no existe pero las relaciones del grupo no se han extinguido? Pues ahí sinceramente, creo que un JUAP, un buen JUAP, puede y debe ser la clave del éxito del grupo.

¿Cómo se elige un JUAP? Curiosamente su designación no es nada democrática. No se somete a un respaldo inequívoco del grupo y lo normal es que surja motu proprio o tras un contacto de la Gerencia que le anima a asumir el reto, que es una forma de motu proprio inducido, porque luego el candidato debe presentar un proyecto de gestión del Centro que va dirigir. Pero la presentación de su proyecto se realiza ante un público ajeno a los compañeros a los que va a liderar y se ningunea esta posibilidad. ¿No sería más coherente que presentará su proyecto ante sus compañeros, estos lo ratificaran o rechazaran y luego se presentara en otras instancias?

¿Debe un JUAP ser uno de los miembros del EAP o sería más factible y ventajoso que fuera un compañero de otro EAP con un encargo por 4 años, prorrogables, con más libertad y sin ataduras, con el refrendo del EAP y que tras ellos pueda volver a sus cuarteles de invierno sin haberse quemado en un desgaste personal de difícil recuperación?

¿Cuáles son sus funciones? Aquí está la clave del asunto. ¿Cuáles deben ser los fines y los objetivos de un JUAP? Existen 4 posibles opciones:
  1. Que para él, sea lo primordial la defensa de los intereses de los miembros del EAP lo que le convertirá en una especie de representante sindical y le llevará a un enfrentamiento directo con la Gerencia y dimitirá o le dimitirán en breve plazo.
  2. Que para él, sea lo primordial la defensa de los intereses de la Dirección lo que le convertirá en parte del organigrama y perderá la confianza, el respaldo y la estima de sus compañeros
  3. Que lo primordial para él, sean los intereses de los usuarios. Esta opción le abocará inexorablemente a enfrentamientos, un día con la Gerencia y otro con los compañeros.
  4. Un mix revolutum en el que sin perder de vista que trabajas en y para una organización sanitaria pública y que formas parte de un colectivo humano con los que te tienes que relacionar, coordinar y liderar, pero todo ello sin olvidar que la existencia del EAP tiene como misión responder a las necesidades de salud de una población asignada, que los recursos son finitos y que las personas no son meros engranajes.

CASI NADA

El estilo de liderazgo de los JUAP: En este tema no hay que perder mucho tiempo. Cada uno es hijo de su padre y de su madre y por mucho “cursillito” que hagas, al final te sale la vena de lo que cada uno es y de su estilo de liderazgo. Todos conocen el manual de la excelencia en el liderazgo pero aplicarlo se me antoja de una gran dificultad, máxime si no haces de ello tu profesión o tu supervivencia.

Y todo esto ¿con qué tipo de planteamiento laboral? ¿Debe el JUAP tener dedicación absoluta a ese puesto? ¿Debe disponer de ciertas horas/días para dedicarse a esas funciones? esa disponibilidad ¿debe asumirlas el grupo o debe ser cubiertas por la empresa? ¿Está suficientemente remunerado para asumir su situación?

Como se puede comprobar, reflexionar no es sinónimo de respuestas rotundas. Conozco lo difícil que es ejercer de líder de un colectivo en esas condiciones. Conozco las dificultades con que se cuenta. Lo rígido de las estructuras, los palos en la rueda de tus propios compañeros. Pero con todo creo que los JUAPs son necesarios. Los habrá excelentes, normales y nefastos, faltaría más, pero salvo que alguno demuestre que tiene mala fe o ineptitud manifiesta, apoyo su existencia. Ya lo dijo un proverbio manchú: "Cuando tres personas caminan juntas, tiene que haber una que mande”.

No obstante me voy a mojar y dar una opinión sobre un JUAP ideal: Un JUAP debe ser refrendado por el EAP que con este acto asume como propio el rol de su JUAP y adquiere un compromiso de ayuda en sus funciones. Su ideario y su plan de gestión deben tener un enfoque claro hacia el ciudadano y supeditar sus decisiones a este fin. No tiene que ser “un lumbreras” pero si debe tener algunas virtudes exigibles: Transparencia. Explicar hasta la extenuación los porqués de sus decisiones y los argumentos de sus decisiones. Vías fluidas de comunicación con todos, jefes e indios sin discriminación y una carta de dimisión firmada para que el grupo la pueda hacer efectiva si fuera menester.

Y a pesar de ello y cumpliendo con margen las exigencias, al final pasará lo de siempre, habrá división de opiniones, la mitad se acordará de su padre y la otra mitad de su madre. No me dan ninguna envidia y creo que es uno de los papeles más ingratos y menos reconocidos a los que uno puede aspirar.

3 comentarios:

  1. No creo que podamos hablar de JUAP (lider) de forma aislada sin hablar del grupo. Los líderes, necesarios o no, son inevitables. El grupo estará de suerte si tiene líderes que le faciliten sus tareas. La teoría es bien conocida, si no lo crees así mira el enlace de más abajo. En nuestro medio no es un puesto codiciado y eso, como casi todo, tiene ventajas e inconvenientes. Te puedo enumerar las que creo más relevantes: * si le cesan pierde poco, lo cuál le da bastante libertad de acción. * tiene poco margen para los trepas puros. * dada su doble función, necesita cierto apoyo de sus colegas para mantenerse en el cargo con desgaste asumible. El mayor inconveniente deriva de ser tan poco codiciado pudiendo ser asumido por el último interino que llega, mermando su capacidad operativa. Tal vez cada centro tiene el JUAP que se mrece.
    Hay un solo JUAP pero son necesarios más de 1 líder, al menos el lider de tarea y el socio-emocional; personalmente pienso que éste último no debe ser el JUAP formal, pero es necesario el tandem.
    Creo que la dimisión de un JUAP nunca debe ser asumido como un drama por el grupo si tiene capacidad para sustituirlo, más bien puede ser una medida de presión último recurso.
    En fín, como he dicho, los interesados en el cargo pueden mirar el excelente resumen de Yolanda Liron.

    http://www.eumed.net/rev/cccss/08/ylr.htm

    sitokasi

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  2. Gracias Sitokasi por tu estupendo apunte. Es curioso como a veces hablamos de todo menos de lo que tenemos muy cerca y nos afeta tan directamente.Efectivamente en un grupo la existencia de líderes no formales son básicos en su funcionamiento ( para bien o para mal)y pocas veces se reflexiona sobre los roles del grupo del que formamos parte.

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  3. Gran reflexión Rafa, efectivamente es una tarea ingrata y de mucho desgaste.Cuando se cumple mi primer año en el cargo, tengo claro que cuando pierda la confianza de mis jefes o de mis compañeros o afecte a mi salud mental dejaré el puesto sin pesar alguno.De momento me parece una esperiencia enriquecedora asumir todos los "marrones" del centro y leyendo a Salvador creo que no estoy tan mal.
    La figura de JUAP esta devaluada en consonancia con la atención primaria, hay centros sin JUAP como hay plazas de MIR de familia sin cubrir.Alguien se tendrá que preguntar porque ocurre esto.

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