Es evidente que en los tiempos que corren hay que espabilarse y que todo el mundo explora la posibilidad de obtener ingresos atípicos.
Hoy he recibido este correo de una Sociedad Científica a la que pertenezco. Como veis, es un mailing desde la propia sociedad dirigida a sus socios. En su interior un tríptico en el que la SC apoya una campaña sobre las virtudes del pan.
Reflexionemos: No es que me parezca mal que una S.C se plantee unos ingresos atípicos con los que sanear sus arcas y más en tiempos de crisis. Es más. Prefiero que reciba ayuda de los panaderos que de los laboratorios farmacéuticos, puestos a elejir. Pero antes de dar estos pasos hay que valorar bien los pros y contras de estas decisiones. Como desconozco las reflexiones previas de la S.C. me atrevo a lanzar algunas preguntas al aire
Comparto que el pan es estupendo, pero también el aceite de oliva, las gambas de Huelva, el queso de Idiazabal, y la paella valenciana.
- ¿Se supone que a partir de ahora, si cualquier colectivo agropecuario solicita el aval de la semFYC, esta estará dispuesta, previo riguroso pago, a dárselo?
- Si se entra en esta dinámica ¿no se corre el riesgo de perder prestigio como S.C. y convertirse en un logo que se puede comprar?
- ¿Se ha chequeado la opinión de los socios?
- ¿Compensan los beneficios ante los posibles riesgos?
- ¿Se admitirá un stand de Actimel en el próximo Congreso de la semFYC?
- ¿.......? (a rellenar por el lector que quiera plantear una pregunta o duda razonable)
Como de constumbre nada es blanco impoluto ni negro azabache. Seguro que los tonos grises dominan la reflexión. Seguro que habrá posturas a favor, en contra y mediopensionistas. Pero ante estos hechos (consumados) no estaría de más un debate para que las S.C. pusieran la proa hacia donde esté el sentir mayoritario de sus socios
































